Las pruebas libres de la Formación Profesional son una oportunidad muy buena si quieres obtener un título oficial, y no puedes acudir de forma presencial a un centro educativo. Es un sistema pensado para todas esas personas que ya tienen esos conocimientos en un área concreta, o que incluso han trabajado en el sector, pero desean acreditarlos de forma oficial. Los motivos pueden ser variados: laborales, personales, conciliación… Pero es cierto que cada vez son más los estudiantes que apuestan por esta modalidad flexible para así conseguir su certificación oficial. Hoy te vamos a contar con todo lujo de detalle qué son estas pruebas, a quiénes se dirigen y cómo funcionan, para que tengas todo claro en caso de estar pensando en presentarte.
Qué son las pruebas libres de FP y a quién van dirigidas
Las pruebas libres de FP son unos exámenes oficiales, convocados siempre por las administraciones educativas de cada comunidad autónoma, y permiten obtener un título de FP sin haber tenido que cursar ese ciclo formativo. Hay un temario concreto, unos plazos y se debe pasar por un tribunal de forma obligatoria.
Mediante unas pruebas, el estudiante lo que hace es examinarse directamente de todos los módulos profesionales que componen un ciclo formativo. En caso de haberlos superado todos, y de cumplir con los requisitos que se exijan, podrá obtener el título oficial. Y la validez de este será exactamente el mismo que el de una FP tradicional.
No está pensado para estudiantes estándar, sino para ciertos perfiles concretos:
- Personas que ya tengan cierta experiencia en el sector y que quieran acceder a esas convalidaciones. Por ejemplo, alguien que lleve años trabajando como técnico informático o administrativo (entre otras modalidades), pero no tenga titulación oficial.
- Personas que ya hayan empezado a estudiar FP, pero no llegaran a terminarla. Estas pruebas libres permiten completar únicamente los módulos pendientes.
- Aquellos trabajadores que quieran mejorar su situación laboral, ya sea parta tener un ascenso o para opositar.
- Personas que tengan dificultad a la hora de acudir a clases presenciales por cualquier motivo. Son una vía alternativa muy útil tanto para adultos que ya han aprendido a estudiar por su cuenta, o tienen formación al respecto, como para profesionales.
Ventajas y limitaciones frente a la FP tradicional
Es cierto que estas pruebas libres tienen muchas ventajas que nos resultan evidentes a todos, pero también traen consigo ciertas limitaciones que han de tenerse en cuenta antes de lanzarse a la aventura. Comencemos hablando de todos sus puntos fuertes, que no son pocos:
- Flexibilidad total de estudio. No tienes que acudir a clases presenciales u online, no tienes que seguir horarios… Tú planificas tu tiempo en función de tus necesidades reales, haciendo así que puedas compaginar el estudio con el trabajo o con tu familia.
- Ahorras mucho tiempo, especialmente si ya tienes conocimientos previos. No tienes que cursar dos años o el ciclo completo, sino que puedes hacerlo a tu ritmo.
- No solo ahorras tiempo, sino también dinero. Es cierto que tendrás que pagar una matrícula de examen, pero el coste es mucho menor que el de un centro privado.
- Tendrás reconocimiento oficial, con la mis validez que cualquier otro título.
- Podrás ir avanzando módulo a módulo en caso de que te resulte más cómodo. No tienes que examinarte de todos a la vez.
Pero, evidentemente, toda esta libertad trae consigo también ciertos problemas:
- No hay ni clases ni profesores, y eso hará que tengas que prepararte el temario por tu cuenta. Necesitarás mucha más disciplina y organización, además de una gran capacidad de estudio autónomo.
- No siempre se convocan todos los ciclos; cada año, las Comunidades deciden qué ciclos se convocan, y esto puede ir variando.
- No tendrás módulo de Formación en Centros de Trabajo, puesto que estas prácticas no se pueden convalidar.
- En caso de que no tengas experiencia previa, te resultará bastante más complejo aprobar.
- Tendrás mucho menos apoyo: sin tutorías, sin ayuda, sin seguimiento… Y esto hay perfiles de estudiantes que pueden requerirlo.
Requisitos de acceso y documentación habitual
Hay ciertos requisitos que debes cumplir sí o sí si te quieres presentar a estas pruebas, y varía en función de si es Grado Medio o Grado Superior.
En el caso de Grado Medio, debes cumplir al menos uno de estos requisitos:
- Tener 18 años o cumplirlos en el año de la convocatoria.
- Contar con el título de Educación Secundaria Obligatoria.
- Tener un título equivalente o superior.
Si es un Grado Superior, las exigencias cambian:
- Debes tener 20 años o cumplirlos el año de la convocatoria.
- Si tienes un título de Grado Medio, puedes presentarte con 19 años.
- Tener un título de Bachillerato.
- Tener un título equivalente a Grado Superior, o superior.
La documentación que piden depende de la Comunidad Autónoma, aunque lo habitual es que te pidan:
- DNI o NIE
- Solicitud de inscripción
- Justificante del pago de las tasas
- Copia del título académico que te acredite para el examen
- Certificados académicos previos
Cada año se anuncia un plazo concreto, pero es importante que revises la normativa de tu comunidad.
Cómo funciona el examen y qué se evalúa
Estas pruebas libres consisten en exámenes teóricos en la mayoría de los casos, aunque también hay otros que pueden ser prácticos. Todo depende del módulo profesional que se esté evaluando, porque cada módulo cuenta con su examen independiente.
Normalmente, las pruebas teóricas suelen incluir preguntas de tipo test, preguntas cortas y preguntas de desarrollo. De esta manera, se evalúan todos los conocimientos teóricos del módulo. En caso de que haya pruebas prácticas, podemos encontrarnos con resoluciones de casos o uso de software concretos, así como simulaciones reales de trabajo. Y hay módulos que pueden combinar teoría y práctica en un mismo módulo.
Lo que debes tener claro es que el contenido se basa siempre en un temario oficial que podrás consultar en la web de tu Comunidad Autónoma.
Cómo se califica y cómo se obtiene el título
Cada módulo se calificará de forma totalmente independiente, con una puntuación que va de 0 a 10. Para aprobar cada uno de los módulos, será requisito indispensable sacar un 5, como mínimo. Y para obtener el título completo será indispensable:
- Aprobar todos los módulos mediante las pruebas libres correspondientes.
- Realizar o convalidar a posteriori el módulo de Formación en Centros de Trabajo, que requiere hacer prácticas en empresa.
- Solicitar la expedición del título.
Una vez que se hayan cumplido todos los requisitos, el estudiante podrá tener un título que le permita acceder al mercado laboral, presentarse a oposiciones, continuar estudios superiores o acceder a otros ciclos formativos, e incluso a la Universidad en caso de ser un Grado Superior.
Qué módulos se pueden preparar por libre y cuáles no
En general, debes saber que todos los módulos profesionales se pueden preparar por libre. Sobre todo aquellos que tienen un alto contenido técnico y teórico, como sistemas informáticos, programación, electricidad y electrónica, administración de empresas… Pero hay algunas excepciones importantes. No podrás prepararte ni el módulo de FCT, ni el módulo de Proyecto, que requerirá hacer un trabajo práctico. Este sí que se puede realizar de forma libre, pero siempre y cuando se siga un proceso específico y con un tribunal que lo evalúe mediante una presentación. Además, has de recordar que ni todos los módulos ni todos los ciclos se convocan cada año.
Cómo prepararse con éxito para las pruebas libres
La clave para superar estas pruebas está en la organización y la planificación desde el principio. Al no contar con un profesor ni un calendario de clases marcado, es el propio estudiante quien debe estructurar su estudio. Lo más recomendable es comenzar descargando el currículo oficial del ciclo en la web de la Consejería de Educación de tu comunidad, identificar todos los módulos que debes superar y calcular el tiempo real del que dispones hasta la convocatoria. A partir de ahí, elaborar un calendario semanal realista, con horas de estudio concretas, marcará una diferencia enorme respecto a estudiar de forma improvisada.
En cuanto a los materiales, lo habitual es recurrir a los temarios oficiales publicados por las administraciones educativas, aunque también existen academias y centros especializados que ofrecen preparación específica para estas pruebas, tanto en formato presencial como online. Esta opción puede ser especialmente útil para quienes no tienen experiencia previa en el sector o llevan tiempo alejados del estudio. Además, practicar con exámenes de convocatorias anteriores es uno de los recursos más eficaces para familiarizarse con el tipo de preguntas y el nivel de exigencia real que encontrarás el día del examen.
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